Conozco a Mario desde que estaba en la tripita de su mamá.
Y este diseño me encantó, un trabajo que valió la pena porque a sus papis sé que les ha gustado mucho.
Pinturear es pintar con cariño, con delicadeza, con calma y con serenidad. Pinturear es poder dedicar un ratito a lo que me saca del estrés del día a día. Todos necesitamos un pequeño rato, un pequeño espacio dentro de nuestro desorden diario para pasarlo relajados haciendo lo que más nos guste, bien sea leer, pintar, coser, pasear, cocinar, montar en bici o soñar con dragones. Aquí hay un trocito de lo que sale de un pincel agarrado por mis manos.